Hola chic@s!!
En función de lo que conversamos la clase pasada, les informo que a partir de ahora comenzaremos a utilizar: Google CLASSROOM.
(Las invitaciones para unirse al grupo ya fueron enviadas a sus respectivos correos electrónicos).
El material y la actividad de la CLASE VIII ya están subidas a esa plataforma.
Saludos!
OBSERVATORIO DE MEDIOS 5to
miércoles, 13 de mayo de 2020
sábado, 2 de mayo de 2020
TRABAJO PRACTICO Nº1
ACTIVIDAD
- A partir de la lectura de la noticia titulada “Tiene 8 años, fuma, toma alcohol y prendió fuego Registro Civil”, responda la guía de preguntas que se encuentra a continuación .
Tiene 8 años, fuma, toma alcohol y prendió fuego Registro Civil
En la localidad riojana de Chepes, un nene con severos problemas de conducta, incendió el establecimiento y destruyó una gran cantidad de documentaciones. El menor, que está en tratamiento psiquiátrico, le tira piedras a los vecinos y los amenaza con un cuchillo que tiene siempre en su cintura. Además, estuvo internado por ebrio.
POR: GRUPO CRÓNICA
11/09/2015
Un nene de ocho años que fuma y que ya fue internado en estado de ebriedad, provocó un incendio en el Registro Civil de la localidad de Chepes, en La Rioja, destruyendo abundante documentación, informaron el viernes fuentes policiales.
El comisario de Chepes, Luis Romero, explicó que inicialmente se pensó que un cortocircuito había originado el fuego, pero imágenes de las cámaras de seguridad permitieron ver que el incendio fue provocado por el menor.
“Es un chico conflictivo, con muchos problemas de comportamiento graves. Tira piedras a los vecinos y anda con un arma blanca”, reveló a su vez la subcomisaria Isabel Zárate, quien contó que para agarrar al niño intervinieron seis agentes.
Según las fuentes, el menor había sido hospitalizado en estado de ebriedad en julio pasado en Chepes.
La abuela del niño, de nombre Mercedes, admitió la desesperación de la familia por no poder contenerlo.
“Estoy mal porque veo cómo está mi nieto. Sufrimos mucho todos. Tiraba piedras, pero no andaba con ningún cuchillo”, se lamentó en declaraciones a radio Fénix de La Rioja.
Según la mujer, el nene, que está en tratamiento psiquiátrico, estaba esposado en la comisaría y sufría una crisis nerviosa, informó el sitio biobiochile.cl.
“Esto va para peor. El chico está cada vez más malo y agresivo. Quiero que lo ayuden, que lo deriven y le hagan estudios”, expresó la abuela.
En el incendio fueron destruidas gran cantidad de cajas con documentos del registro civil que permaneció cerrado el jueves y este viernes, afirmó el secretario de Gobierno riojano, Ariel Marcos.
1.- ¿En qué medio de comunicación fue publicada esta noticia? ¿En qué fecha?
2.- ¿Sabes algo acerca del medio en que fue publicada? Describe alguna característica.
3.- ¿Cuáles son los sucesos que se relatan? ¿Quiénes son sus protagonistas? ¿Qué otros personajes aparecen involucrados? ¿Cuándo y dónde ocurrió el hecho?
4.- ¿En qué párrafo encuentra la información más relevante?
5.- ¿Cuáles son las fuentes a las que recurre el redactor de la noticia?
6.- ¿Cómo es “presentado” este niño? ¿Qué se dice de él?
7.- ¿Qué imagen acompaña la noticia? ¿Se trata del niño en cuestión?
8.- ¿En que “sección” del diario hubiera ubicado usted esta noticia? ¿La hubiese incluido en la tapa?
9.- ¿Cuáles fueron sus primeras impresiones luego de realizar la lectura?
10.- Muchos de los medios gráficos “tradicionales”, en sus versiones On-line, permiten a sus lectores escribir “comentarios” en relación a las notas que publican. Escriba uno o más “comentarios” que podrían haber sido incluidos es esta sección.
11.- Pensemos en la idea trabajada acerca de la “complejidad” de los fenómenos sociales. La noticia nos presenta una ínfima parte de una situación que sin duda posee múltiples aspectos a tener en cuenta. ¿Qué preguntas, qué interrogantes nos despierta la situación problemática de este niño y su familia?
A modo de ejemplo, podemos plantear las siguientes:
¿Con quién o quiénes vive este niño?
¿Cuál es su situación económica?
¿Cómo ha sido su experiencia educativa?
¿Qué dicen las leyes en casos como estos?
¿Se tratará de un problema de orden psiquiátrico?
¿Qué reacciones puede despertar la difusión de casos como estos en la opinión pública?
¿Qué otras preguntas se te ocurren? Escriba al menos 3 más. Recordemos que la idea que nos mueve es que los fenómenos sociales son siempre más complejos de lo que los medios nos presentan.
Fecha de entrega: 8/05 (Este trabajo tendrá calificación numérica y se sumara a la nota conceptual del trimestre)
viernes, 1 de mayo de 2020
CLASE VII
Hola chic@s!! espero que se encuentren bien.
Antes de comenzar, me gustaría establecer algunas pautas para las próximas Clases por ZOOM. El objetivo es sacarle el mayor provecho y beneficio para ustedes, pero para eso, el feedback entre nosotros debe ser mas eficaz. Por tal motivo, les propongo que cuando termine de explicar el tema de la clase, ustedes puedan "levantar la mano" para consultas o bien, elegiré al azar para que yo les pueda preguntar.
Comencemos....
LA NOTICIA
La clase anterior nos interiorizamos en conocer el concepto de RELATO MEDIÁTICO. Dimos cuenta de que manera los MCM construyen el mensaje y nos centramos en determinar que efectos tiene sobre nosotros. En esta ocasión, nos vamos a centrar en un tipo especifico de relato, ya que hablaremos de LA NOTICIA.
Clase Zoom
Antes de comenzar, me gustaría establecer algunas pautas para las próximas Clases por ZOOM. El objetivo es sacarle el mayor provecho y beneficio para ustedes, pero para eso, el feedback entre nosotros debe ser mas eficaz. Por tal motivo, les propongo que cuando termine de explicar el tema de la clase, ustedes puedan "levantar la mano" para consultas o bien, elegiré al azar para que yo les pueda preguntar.
Comencemos....
LA NOTICIA
La clase anterior nos interiorizamos en conocer el concepto de RELATO MEDIÁTICO. Dimos cuenta de que manera los MCM construyen el mensaje y nos centramos en determinar que efectos tiene sobre nosotros. En esta ocasión, nos vamos a centrar en un tipo especifico de relato, ya que hablaremos de LA NOTICIA.
La respuesta a la pregunta “¿qué son las noticias?” puede parecer obvia.
- Según el diccionario---> la Noticia se define como: “comunicación de eventos recientes o información antes desconocida”.
- En los MCM---> La Noticia es un texto o un testimonio que le permite al público estar al tanto de un episodio novedoso, reciente o fuera de lo común que se ha desarrollado en una comunidad específica o en un contexto particular, lo que amerita su difusión.
Sin embargo, la mayoría de las cosas que ocurren cada día, no son difundidas ni en los periódicos ni en los noticieros de radio y televisión. Esto es porque:
- La noticia no es “el hecho en sí”, no es “lo que pasa”. Tampoco es un reflejo de la realidad ni una reconstrucción o reproducción.
LA NOTICIA ES ⇰ una determinada forma de “construir la realidad”.
Ya hemos visto que un mismo suceso podrá ser analizado, interpretado y “construido” como noticia, según diferentes criterios, por cada medio, o cada persona, de diferentes maneras. En la realidad social compleja, entran en juego, a la hora de construir las noticias, múltiples factores: los intereses e intencionalidades de los distintos medios de comunicación (en tanto agentes sociales), sus posiciones políticas e ideológicas, sus “estilos periodísticos”, sus formas de interpretar los distintos hechos concretos, el público al que se están dirigiendo, etc.
LA NOTICIA se caracteriza por el hecho de que la información presentada responde a cinco preguntas básicas:
1-¿Qué pasó?
2-¿Quién o quiénes estuvieron involucrados?
3-¿Cuándo pasó?
4-¿Dónde pasó?
5-¿Cómo sucedió?
A veces también se agregan las preguntas: ¿Por qué pasó lo que pasó? y ¿Para qué sirve lo qué sucedió?
En la noticia⇒⇒⇒ la información no se presenta siguiendo un orden cronológico. Su esquema responde al "orden de importancia" de los hechos. En el primer párrafo se incluye la información más importante, todos los datos que responden a las cinco preguntas básicas, y en el resto del texto se desarrolla el tema de mayor a menor grado de relevancia. A esta técnica de escritura se la conoce con el nombre de PIRÁMIDE INVERTIDA.
ESTRUCTURA Y PARTES DE LA NOTICIA
Clase Zoom
Les paso la invitación para el próximo encuentro por ZOOM: JUEVES 07/05 16:30
(Se tomara en cuenta la asistencia a las clases)
Tamara Perez le está invitando a una reunión de Zoom programada.
Tema: Reunión Zoom de Tamara Perez ODM 5º2
Hora: 7 may 2020 04:30 PM Buenos Aires, Georgetown
Unirse a la reunión Zoom
https://us04web.zoom.us/j/71286476165?pwd=WGVYenArd005NllUbDgyS1RQMjErdz09
ID de reunión: 712 8647 6165
Contraseña: 0M38HD
viernes, 24 de abril de 2020
CLASE VI
Hola queridos alumn@s!! Como están? Espero que les vaya lo mejor posible, es una etapa de adaptación para todos, así que les mando fuerzas y solo nos resta tener un poco mas de paciencia.
Comencemos....
EL RELATO
La clase pasada hicimos un repaso sobre todos los procesos de comunicación y su significaciones. Al final, nos centramos en conocer de que manera, los soportes comunicativos (Empresas de la INDUSTRIA CULTURAL) utilizan mecanismos de produccion capitalista, para reproducir Objetos Culturales (musica, cine, tv, redes sociales, etc) ---> en forma masiva con el objetivo de "masificar" su alcance y generar asi, la mayor cantidad de ganancias:
PRODUCCIÓN CULTURAL = MERCANCÍA
Tema: Reunión Zoom de Tamara Perez ODM-5º2
Unirse a la reunión Zoom
ID de reunión: 766 3022 9002
Comencemos....
EL RELATO
La clase pasada hicimos un repaso sobre todos los procesos de comunicación y su significaciones. Al final, nos centramos en conocer de que manera, los soportes comunicativos (Empresas de la INDUSTRIA CULTURAL) utilizan mecanismos de produccion capitalista, para reproducir Objetos Culturales (musica, cine, tv, redes sociales, etc) ---> en forma masiva con el objetivo de "masificar" su alcance y generar asi, la mayor cantidad de ganancias:
PRODUCCIÓN CULTURAL = MERCANCÍA
Este proceso genera EFECTOS NEGATIVOS en nosotros ⇒ "Elimina" el papel de SUJETO (Alienado en si mismo) y se convierte en mero receptor del mensaje que recibe por parte de los MCM.
↓
↓
↓
Consumidores: Tienen una noción de Libertad que es⇒ ⇒ "ILUSORIA"
(Porque para todo consumidor ya hay algo previsto)
Pero pensemos.....,
¿Como se construye el RELATO que recibimos por parte de los MCM? ¿Representan la REALIDAD de lo que sucede a nuestro alrededor y en el mundo? (ej: articulo periodístico)
Texto "Realidad e irrealidad de los medios de comunicación"
"Realidad e irrealidad de los medios de comunicación", Daniel Innerarity
Que vivimos en un mundo de segunda mano es un hecho que se lo debemos fundamentalmente a los medios de comunicación. Es una ingenuidad pensar que tenemos un acceso inmediato al mundo, por experiencia propia. A nada que uno reflexione, cae en la cuenta de que incluso lo que tenía como una experiencia inmediata individual está mediada por los esquematismos y plantillas de los medios de comunicación. La mayor parte de lo que creemos saber es, en última instancia, algo de lo que hemos oído hablar, algo que nos ha sido contado, cuya verdad se sostiene por la confianza en instancias, autoridades, testigos y expertos. Es interesante subrayar esta circunstancia porque generalmente no sabemos gracias a qué sabemos lo que sabemos.
La sociedad sólo puede conocer el mundo a través de los medios de comunicación (si excluimos ese mundo cercano, privado, que cada uno puede conocer inmediatamente). Incluso cabe afirmar que ni siquiera estamos en condiciones de separar el saber que tenemos a través de los medios del saber que hemos adquirido por experiencia personal. Por supuesto que hay un círculo vital personal sobre el que se sabe sin haberlo leído en el periódico. Pero no puede uno orientarse en el espacio público sin el saber que se obtiene a través de los medios. Y probablemente tampoco pueda ya ni siquiera aislarse una esfera privada del saber auténtico que procede de la propia experiencia contra la influencia de los medios. Así pues, la realidad es para nosotros realidad mediática, es decir, mediada, mediatizada. Cada vez hay menos cosas que podamos experimentar de primera mano en un mundo regido por la división del trabajo y que gracias a los medios se ha hecho global, por lo que necesitamos de los medios para informarnos acerca de él. Construimos nuestra imagen del mundo a partir de unos rumores que ya no se transmiten en la comunicación oral, como en las culturas tradicionales, sino a través de los medios.
Pero con ello el concepto de realidad no se hace superfluo, llegando a adquirir unas connotaciones especiales e incluso un atractivo particular; en los procesos comunicativos de la sociedad contemporánea se muestran con mayor riqueza los procesos complejos en los que la realidad se configura. La realidad únicamente se puede definir a partir de las observaciones y remite constitutivamente a símbolos y ficciones. Los medios no describen una realidad exterior sino que ellos mismos son autores en un campo social de fuerzas en el que influyen y por el que son influidos.
Por eso no tiene mucho sentido acusar a los medios, genéricamente, de manipulación. Los medios no están para afirmar cómo es la realidad “en sí”, sino cómo es vista por otros. Los medios no informan de lo que pasa sino de lo que los demás consideran importante. No se refieren primordialmente al mundo sino a sí mismos. Tal vez la ilustración más elocuente de ello sea el modo como se practica actualmente la política, que es una actividad cada vez más intransitiva. La política únicamente reacciona a su transmisión en los medios. La construcción mediática de la realidad ahorra a los políticos el contacto con la realidad. En lugar de observar el mundo, los políticos observan cómo son observados por los medios. Los medios les permiten un vuelo sin visibilidad.
Un caso particular de esta autoreferencia del sistema comunicativo lo constituye la cuestión del deseo, suscitado por los propios medios, de una realidad no mediatizada. La realidad construida por los medios suministra una nostalgia de realidad “autentica”. En paralelo con esa realidad de los medios, engañosa, artificial y escenificada, crece también la exigencia de una realidad que se caracterice por la autenticidad, la naturalidad, la corporalidad o la espontaneidad, pero que aumenta justo en la misma medida en que precisamente los medios tratan de simular esas propiedades y provocan la resistencia contra ellos mismos.
Hay mil ejemplos de esa inmediatez escenificada mediáticamente, entre los que podrían destacarse los siguientes: el valor añadido de lo live en una cultura manufacturada que corresponde a la ilusión de una observación de primer orden; la añoranza de realidad que se satisface en la oferta televisiva de los programas que venden realidad (los llamados reality-shows); el deseo de autenticidad que explica la creciente presencia de actores no profesionales o la estética cinematográfica del grupo Dogma, que pretende superar la artificialidad y la escenificación; la desespecialización a la que se aspira cuando es preferida la experiencia personal al saber experto, el “hágalo usted mismo” frente a la perfección insípida del especialista (el karaoke, el bricolage, los libros y programas de cocina), como una gran compensación frente al “mundo administrado” (Adorno); el hecho de que los escritores de ficción justifiquen su construcción apelando a la realidad o de que los críticos vean en todo rasgos autobiográficos, como si hubiera en ambos una cierta mala conciencia de la ficción; el deseo de políticos auténticos, que no sean de diseño, con defectos a ser posible, alimentado por la sensación de que la política es teatralidad y montaje… aunque todos sabemos que la autenticidad es, en buena medida y a veces pretendidamente, algo escenificado.
Se trata ciertamente de una aspiración que no deja de ser paradójica. Para empezar, que los medios deforman o manipulan es algo que conocemos gracias a ellos. También el saber acerca de las falsificaciones o las quejas frente al poder de los medios se difunden a través de los propios medios. No faltan en ellos quienes critican su falsedad estructural e incluso se ofrecen para hacer valer la realidad, lo que es algo así como designarse mediadores de la inmediatez. Esta nostalgia de realidad está tan mediatizada como el mundo frente al que se define. Poder escapar de esta mediación es una nostalgia que alimentan precisamente los medios de comunicación. Estas paradojas ponen de manifiesto que vivimos en una sociedad en la que también la inmediatez es una construcción. Los procedimientos en virtud de los cuales calificamos algo como real o verdadero han de ser pensados fuera del esquema de la adecuación con el mundo, al que habría que acceder sin mediaciones en un combate contra las poderosas fuerzas que tratan de ocultárnoslo (una épica, por cierto, que no ha dejado de ser alimentada por los propios medios de comunicación).
El discurso tradicional acerca de los medios de comunicación se pregunta si es verdad lo que nos dicen, si se ajustan a los hechos o manipulan. El reproche corriente hacia los medios es que no reflejan adecuadamente la realidad o incluso la deforman, ocasional o sistemáticamente. Esto significa que partimos del supuesto de que los medios saben lo que es la realidad y, a pesar de ello, ofrecen una imagen deformada. En algunos casos es posible identificar esa manipulación y denunciarla, lo que puede incluso ser útil, pero esta no es la cuestión de fondo. No habríamos avanzado apenas en la comprensión del significado que los medios tienen en la sociedad contemporánea si hubiéramos conseguido poner de manifiesto en qué casos y de qué manera han falsificado la realidad, pues quedaría en pie el interrogante fundamental. La pregunta no es cómo destruyen sino cómo construyen la realidad.
Los medios no manipulan en el sentido vulgar de tomar partido, sino que más bien esquematizan los acontecimientos con los que se ha de contar, estabilizan las alternativas, construyen el ámbito de lo que resulta posible. Su éxito consiste en prefigurar la aceptación social de los temas, con independencia de cuál sea la posición que se adopte respecto de ellos. Los medios proporcionan algo así como la materia prima sobre la que se configuran las realidades en las que vivimos, los asuntos sobre los que tenemos que opinar, las comunidades con o contra las que tenemos que identificarnos. Los medios no están preparados para saltar en cuanto algo acontezca sino que tienen la tarea de transmitir permanentemente algo, aunque no pase nada (porque los políticos están de vacaciones o no hay partidos de fútbol). Karl Valentin señalaba una vez lo asombroso que era que en el mundo ocurriera exactamente lo que cabía en los periódicos. La causa de esta exactitud estriba en que, de alguna manera, los periódicos determinan qué es lo que pasa e incluso “cuánto” es lo que tiene que pasar.
Esto es lo que los americanos llaman la función “agenda setting” y otras similares bajo la denominación de “gate-keeper”, “newsbias”, o en los fenómenos del “valor informativo”, “efectos recíprocos”, “pseudo-acontecimientos” o “acontecimientos mediáticos”. Los medios institucionalizan unos temas, focalizan la atención sobre determinados asuntos y estructuran inicialmente el espacio público. De este modo llevan a cabo una pre-interpretación esquemática, estandarizan las opiniones y establecen unas contraposiciones elementales mediante las que poder orientarse en el mundo. Los medios de comunicación son el a priori concreto de nuestra percepción e interpretación del mundo, las prótesis del sentido común. Los medios, con su función de observación, selección y escenificación, son los emplazamientos destacados de la percepción colectiva.
Los medios tienen la función, mediante su oferta de temas, de establecer una realidad común como trasfondo: una realidad conocida, que en la comunicación y en la interacción con otros pueda ser tácitamente presupuesta, compartida por todos los que participan en la comunicación. Uno puede referirse a las noticias del día, los programas de televisión, las figuras del cine o las tendencias de la moda y dar por supuesto que los demás entienden de qué se habla. Los medios producen una cierta memoria, que consiste en que pueden darse por supuestos determinados presupuestos acerca de la realidad sin necesidad de justificarlos o establecer un consenso explícito. La fortaleza de ese trasfondo es tal que funciona incluso como referencia inevitable en aquellos discursos que pretenden distinguirse de la opinión dominante o determinar cuál es la verdadera realidad.
La gran pregunta que entonces se plantea es qué pasa con nuestra libertad. Y la respuesta remite a entender que los medios de comunicación se imponen de un modo análogo a como la moda configura el deseo o como obliga la publicidad. Los medios no necesitan imponerse absolutamente, ni generan consensos universales; lo que hacen es asegurar una realidad de referencia. Uno puede opinar lo que quiera de esos temas, pero precisamente de esos y no de otros. Se acepta cualquier opinión con tal de que permanezca dentro de ese marco temático de referencia. Que casi todo el mundo sepa de qué se habla en los medios no significa que piensen lo mismo; incluso las actitudes originales, las desviaciones, presuponen una misma referencia inteligible. Para desviarse de lo común hay que conocer esa realidad de referencia y en este sentido nunca se escapa completamente de la realidad construida por los medios de comunicación.
La opinión pública domestica las opiniones en la medida en que las introduce en una espiral de expectativas recíprocas. Los medios de comunicación dan forma a esa opinión, es decir, le proporcionan los temas. Podemos tener muchas opiniones pero sólo en este espectro y en este horizonte. Uno puede estar a favor o en contra; lo que no está a la libre disposición es el reconocimiento de los temas en cuanto tales. De este modo los medios nos dicen con qué opiniones podemos entrar en comunicación. Esto es algo especialmente valioso para la seguridad de nuestro comportamiento. La autorreferencia que los medios han desarrollado, su continua auto-cita, produce redundancia y, por tanto, seguridad. A los medios les debemos la ilusión de que el mundo es una realidad que se puede divisar, resumir y juzgar; algo acerca de lo cual, pesa a su inicial complejidad, se puede tener una opinión. Con otras palabras: la opinión pública es un sistema de comunicación que vive del supuesto de que no se puede reconocer que sobre determinados temas no se tiene ni idea.
A estas alturas probablemente esté claro por qué la opinión pública no es ese espacio público deliberativo proyectado en las grandes teorías de la democracia, ni el lugar donde se desvela la verdadera realidad, pero tampoco un espacio tenebroso dominado por poderes ocultos, sino algo, en el fondo, mucho más banal. Como siempre, las cosas importantes nos las jugamos en los escenarios menos sublimes.
"Realidad e irrealidad de los medios de comunicación", Daniel Innerarity
Que vivimos en un mundo de segunda mano es un hecho que se lo debemos fundamentalmente a los medios de comunicación. Es una ingenuidad pensar que tenemos un acceso inmediato al mundo, por experiencia propia. A nada que uno reflexione, cae en la cuenta de que incluso lo que tenía como una experiencia inmediata individual está mediada por los esquematismos y plantillas de los medios de comunicación. La mayor parte de lo que creemos saber es, en última instancia, algo de lo que hemos oído hablar, algo que nos ha sido contado, cuya verdad se sostiene por la confianza en instancias, autoridades, testigos y expertos. Es interesante subrayar esta circunstancia porque generalmente no sabemos gracias a qué sabemos lo que sabemos.
La sociedad sólo puede conocer el mundo a través de los medios de comunicación (si excluimos ese mundo cercano, privado, que cada uno puede conocer inmediatamente). Incluso cabe afirmar que ni siquiera estamos en condiciones de separar el saber que tenemos a través de los medios del saber que hemos adquirido por experiencia personal. Por supuesto que hay un círculo vital personal sobre el que se sabe sin haberlo leído en el periódico. Pero no puede uno orientarse en el espacio público sin el saber que se obtiene a través de los medios. Y probablemente tampoco pueda ya ni siquiera aislarse una esfera privada del saber auténtico que procede de la propia experiencia contra la influencia de los medios. Así pues, la realidad es para nosotros realidad mediática, es decir, mediada, mediatizada. Cada vez hay menos cosas que podamos experimentar de primera mano en un mundo regido por la división del trabajo y que gracias a los medios se ha hecho global, por lo que necesitamos de los medios para informarnos acerca de él. Construimos nuestra imagen del mundo a partir de unos rumores que ya no se transmiten en la comunicación oral, como en las culturas tradicionales, sino a través de los medios.
Pero con ello el concepto de realidad no se hace superfluo, llegando a adquirir unas connotaciones especiales e incluso un atractivo particular; en los procesos comunicativos de la sociedad contemporánea se muestran con mayor riqueza los procesos complejos en los que la realidad se configura. La realidad únicamente se puede definir a partir de las observaciones y remite constitutivamente a símbolos y ficciones. Los medios no describen una realidad exterior sino que ellos mismos son autores en un campo social de fuerzas en el que influyen y por el que son influidos.
Por eso no tiene mucho sentido acusar a los medios, genéricamente, de manipulación. Los medios no están para afirmar cómo es la realidad “en sí”, sino cómo es vista por otros. Los medios no informan de lo que pasa sino de lo que los demás consideran importante. No se refieren primordialmente al mundo sino a sí mismos. Tal vez la ilustración más elocuente de ello sea el modo como se practica actualmente la política, que es una actividad cada vez más intransitiva. La política únicamente reacciona a su transmisión en los medios. La construcción mediática de la realidad ahorra a los políticos el contacto con la realidad. En lugar de observar el mundo, los políticos observan cómo son observados por los medios. Los medios les permiten un vuelo sin visibilidad.
Un caso particular de esta autoreferencia del sistema comunicativo lo constituye la cuestión del deseo, suscitado por los propios medios, de una realidad no mediatizada. La realidad construida por los medios suministra una nostalgia de realidad “autentica”. En paralelo con esa realidad de los medios, engañosa, artificial y escenificada, crece también la exigencia de una realidad que se caracterice por la autenticidad, la naturalidad, la corporalidad o la espontaneidad, pero que aumenta justo en la misma medida en que precisamente los medios tratan de simular esas propiedades y provocan la resistencia contra ellos mismos.
Hay mil ejemplos de esa inmediatez escenificada mediáticamente, entre los que podrían destacarse los siguientes: el valor añadido de lo live en una cultura manufacturada que corresponde a la ilusión de una observación de primer orden; la añoranza de realidad que se satisface en la oferta televisiva de los programas que venden realidad (los llamados reality-shows); el deseo de autenticidad que explica la creciente presencia de actores no profesionales o la estética cinematográfica del grupo Dogma, que pretende superar la artificialidad y la escenificación; la desespecialización a la que se aspira cuando es preferida la experiencia personal al saber experto, el “hágalo usted mismo” frente a la perfección insípida del especialista (el karaoke, el bricolage, los libros y programas de cocina), como una gran compensación frente al “mundo administrado” (Adorno); el hecho de que los escritores de ficción justifiquen su construcción apelando a la realidad o de que los críticos vean en todo rasgos autobiográficos, como si hubiera en ambos una cierta mala conciencia de la ficción; el deseo de políticos auténticos, que no sean de diseño, con defectos a ser posible, alimentado por la sensación de que la política es teatralidad y montaje… aunque todos sabemos que la autenticidad es, en buena medida y a veces pretendidamente, algo escenificado.
Se trata ciertamente de una aspiración que no deja de ser paradójica. Para empezar, que los medios deforman o manipulan es algo que conocemos gracias a ellos. También el saber acerca de las falsificaciones o las quejas frente al poder de los medios se difunden a través de los propios medios. No faltan en ellos quienes critican su falsedad estructural e incluso se ofrecen para hacer valer la realidad, lo que es algo así como designarse mediadores de la inmediatez. Esta nostalgia de realidad está tan mediatizada como el mundo frente al que se define. Poder escapar de esta mediación es una nostalgia que alimentan precisamente los medios de comunicación. Estas paradojas ponen de manifiesto que vivimos en una sociedad en la que también la inmediatez es una construcción. Los procedimientos en virtud de los cuales calificamos algo como real o verdadero han de ser pensados fuera del esquema de la adecuación con el mundo, al que habría que acceder sin mediaciones en un combate contra las poderosas fuerzas que tratan de ocultárnoslo (una épica, por cierto, que no ha dejado de ser alimentada por los propios medios de comunicación).
El discurso tradicional acerca de los medios de comunicación se pregunta si es verdad lo que nos dicen, si se ajustan a los hechos o manipulan. El reproche corriente hacia los medios es que no reflejan adecuadamente la realidad o incluso la deforman, ocasional o sistemáticamente. Esto significa que partimos del supuesto de que los medios saben lo que es la realidad y, a pesar de ello, ofrecen una imagen deformada. En algunos casos es posible identificar esa manipulación y denunciarla, lo que puede incluso ser útil, pero esta no es la cuestión de fondo. No habríamos avanzado apenas en la comprensión del significado que los medios tienen en la sociedad contemporánea si hubiéramos conseguido poner de manifiesto en qué casos y de qué manera han falsificado la realidad, pues quedaría en pie el interrogante fundamental. La pregunta no es cómo destruyen sino cómo construyen la realidad.
Los medios no manipulan en el sentido vulgar de tomar partido, sino que más bien esquematizan los acontecimientos con los que se ha de contar, estabilizan las alternativas, construyen el ámbito de lo que resulta posible. Su éxito consiste en prefigurar la aceptación social de los temas, con independencia de cuál sea la posición que se adopte respecto de ellos. Los medios proporcionan algo así como la materia prima sobre la que se configuran las realidades en las que vivimos, los asuntos sobre los que tenemos que opinar, las comunidades con o contra las que tenemos que identificarnos. Los medios no están preparados para saltar en cuanto algo acontezca sino que tienen la tarea de transmitir permanentemente algo, aunque no pase nada (porque los políticos están de vacaciones o no hay partidos de fútbol). Karl Valentin señalaba una vez lo asombroso que era que en el mundo ocurriera exactamente lo que cabía en los periódicos. La causa de esta exactitud estriba en que, de alguna manera, los periódicos determinan qué es lo que pasa e incluso “cuánto” es lo que tiene que pasar.
Esto es lo que los americanos llaman la función “agenda setting” y otras similares bajo la denominación de “gate-keeper”, “newsbias”, o en los fenómenos del “valor informativo”, “efectos recíprocos”, “pseudo-acontecimientos” o “acontecimientos mediáticos”. Los medios institucionalizan unos temas, focalizan la atención sobre determinados asuntos y estructuran inicialmente el espacio público. De este modo llevan a cabo una pre-interpretación esquemática, estandarizan las opiniones y establecen unas contraposiciones elementales mediante las que poder orientarse en el mundo. Los medios de comunicación son el a priori concreto de nuestra percepción e interpretación del mundo, las prótesis del sentido común. Los medios, con su función de observación, selección y escenificación, son los emplazamientos destacados de la percepción colectiva.
Los medios tienen la función, mediante su oferta de temas, de establecer una realidad común como trasfondo: una realidad conocida, que en la comunicación y en la interacción con otros pueda ser tácitamente presupuesta, compartida por todos los que participan en la comunicación. Uno puede referirse a las noticias del día, los programas de televisión, las figuras del cine o las tendencias de la moda y dar por supuesto que los demás entienden de qué se habla. Los medios producen una cierta memoria, que consiste en que pueden darse por supuestos determinados presupuestos acerca de la realidad sin necesidad de justificarlos o establecer un consenso explícito. La fortaleza de ese trasfondo es tal que funciona incluso como referencia inevitable en aquellos discursos que pretenden distinguirse de la opinión dominante o determinar cuál es la verdadera realidad.
La gran pregunta que entonces se plantea es qué pasa con nuestra libertad. Y la respuesta remite a entender que los medios de comunicación se imponen de un modo análogo a como la moda configura el deseo o como obliga la publicidad. Los medios no necesitan imponerse absolutamente, ni generan consensos universales; lo que hacen es asegurar una realidad de referencia. Uno puede opinar lo que quiera de esos temas, pero precisamente de esos y no de otros. Se acepta cualquier opinión con tal de que permanezca dentro de ese marco temático de referencia. Que casi todo el mundo sepa de qué se habla en los medios no significa que piensen lo mismo; incluso las actitudes originales, las desviaciones, presuponen una misma referencia inteligible. Para desviarse de lo común hay que conocer esa realidad de referencia y en este sentido nunca se escapa completamente de la realidad construida por los medios de comunicación.
La opinión pública domestica las opiniones en la medida en que las introduce en una espiral de expectativas recíprocas. Los medios de comunicación dan forma a esa opinión, es decir, le proporcionan los temas. Podemos tener muchas opiniones pero sólo en este espectro y en este horizonte. Uno puede estar a favor o en contra; lo que no está a la libre disposición es el reconocimiento de los temas en cuanto tales. De este modo los medios nos dicen con qué opiniones podemos entrar en comunicación. Esto es algo especialmente valioso para la seguridad de nuestro comportamiento. La autorreferencia que los medios han desarrollado, su continua auto-cita, produce redundancia y, por tanto, seguridad. A los medios les debemos la ilusión de que el mundo es una realidad que se puede divisar, resumir y juzgar; algo acerca de lo cual, pesa a su inicial complejidad, se puede tener una opinión. Con otras palabras: la opinión pública es un sistema de comunicación que vive del supuesto de que no se puede reconocer que sobre determinados temas no se tiene ni idea.
A estas alturas probablemente esté claro por qué la opinión pública no es ese espacio público deliberativo proyectado en las grandes teorías de la democracia, ni el lugar donde se desvela la verdadera realidad, pero tampoco un espacio tenebroso dominado por poderes ocultos, sino algo, en el fondo, mucho más banal. Como siempre, las cosas importantes nos las jugamos en los escenarios menos sublimes.
Que vivimos en un mundo de segunda mano es un hecho que se lo debemos fundamentalmente a los medios de comunicación. Es una ingenuidad pensar que tenemos un acceso inmediato al mundo, por experiencia propia. A nada que uno reflexione, cae en la cuenta de que incluso lo que tenía como una experiencia inmediata individual está mediada por los esquematismos y plantillas de los medios de comunicación. La mayor parte de lo que creemos saber es, en última instancia, algo de lo que hemos oído hablar, algo que nos ha sido contado, cuya verdad se sostiene por la confianza en instancias, autoridades, testigos y expertos. Es interesante subrayar esta circunstancia porque generalmente no sabemos gracias a qué sabemos lo que sabemos.
La sociedad sólo puede conocer el mundo a través de los medios de comunicación (si excluimos ese mundo cercano, privado, que cada uno puede conocer inmediatamente). Incluso cabe afirmar que ni siquiera estamos en condiciones de separar el saber que tenemos a través de los medios del saber que hemos adquirido por experiencia personal. Por supuesto que hay un círculo vital personal sobre el que se sabe sin haberlo leído en el periódico. Pero no puede uno orientarse en el espacio público sin el saber que se obtiene a través de los medios. Y probablemente tampoco pueda ya ni siquiera aislarse una esfera privada del saber auténtico que procede de la propia experiencia contra la influencia de los medios. Así pues, la realidad es para nosotros realidad mediática, es decir, mediada, mediatizada. Cada vez hay menos cosas que podamos experimentar de primera mano en un mundo regido por la división del trabajo y que gracias a los medios se ha hecho global, por lo que necesitamos de los medios para informarnos acerca de él. Construimos nuestra imagen del mundo a partir de unos rumores que ya no se transmiten en la comunicación oral, como en las culturas tradicionales, sino a través de los medios.
Pero con ello el concepto de realidad no se hace superfluo, llegando a adquirir unas connotaciones especiales e incluso un atractivo particular; en los procesos comunicativos de la sociedad contemporánea se muestran con mayor riqueza los procesos complejos en los que la realidad se configura. La realidad únicamente se puede definir a partir de las observaciones y remite constitutivamente a símbolos y ficciones. Los medios no describen una realidad exterior sino que ellos mismos son autores en un campo social de fuerzas en el que influyen y por el que son influidos.
Por eso no tiene mucho sentido acusar a los medios, genéricamente, de manipulación. Los medios no están para afirmar cómo es la realidad “en sí”, sino cómo es vista por otros. Los medios no informan de lo que pasa sino de lo que los demás consideran importante. No se refieren primordialmente al mundo sino a sí mismos. Tal vez la ilustración más elocuente de ello sea el modo como se practica actualmente la política, que es una actividad cada vez más intransitiva. La política únicamente reacciona a su transmisión en los medios. La construcción mediática de la realidad ahorra a los políticos el contacto con la realidad. En lugar de observar el mundo, los políticos observan cómo son observados por los medios. Los medios les permiten un vuelo sin visibilidad.
Un caso particular de esta autoreferencia del sistema comunicativo lo constituye la cuestión del deseo, suscitado por los propios medios, de una realidad no mediatizada. La realidad construida por los medios suministra una nostalgia de realidad “autentica”. En paralelo con esa realidad de los medios, engañosa, artificial y escenificada, crece también la exigencia de una realidad que se caracterice por la autenticidad, la naturalidad, la corporalidad o la espontaneidad, pero que aumenta justo en la misma medida en que precisamente los medios tratan de simular esas propiedades y provocan la resistencia contra ellos mismos.
Hay mil ejemplos de esa inmediatez escenificada mediáticamente, entre los que podrían destacarse los siguientes: el valor añadido de lo live en una cultura manufacturada que corresponde a la ilusión de una observación de primer orden; la añoranza de realidad que se satisface en la oferta televisiva de los programas que venden realidad (los llamados reality-shows); el deseo de autenticidad que explica la creciente presencia de actores no profesionales o la estética cinematográfica del grupo Dogma, que pretende superar la artificialidad y la escenificación; la desespecialización a la que se aspira cuando es preferida la experiencia personal al saber experto, el “hágalo usted mismo” frente a la perfección insípida del especialista (el karaoke, el bricolage, los libros y programas de cocina), como una gran compensación frente al “mundo administrado” (Adorno); el hecho de que los escritores de ficción justifiquen su construcción apelando a la realidad o de que los críticos vean en todo rasgos autobiográficos, como si hubiera en ambos una cierta mala conciencia de la ficción; el deseo de políticos auténticos, que no sean de diseño, con defectos a ser posible, alimentado por la sensación de que la política es teatralidad y montaje… aunque todos sabemos que la autenticidad es, en buena medida y a veces pretendidamente, algo escenificado.
Se trata ciertamente de una aspiración que no deja de ser paradójica. Para empezar, que los medios deforman o manipulan es algo que conocemos gracias a ellos. También el saber acerca de las falsificaciones o las quejas frente al poder de los medios se difunden a través de los propios medios. No faltan en ellos quienes critican su falsedad estructural e incluso se ofrecen para hacer valer la realidad, lo que es algo así como designarse mediadores de la inmediatez. Esta nostalgia de realidad está tan mediatizada como el mundo frente al que se define. Poder escapar de esta mediación es una nostalgia que alimentan precisamente los medios de comunicación. Estas paradojas ponen de manifiesto que vivimos en una sociedad en la que también la inmediatez es una construcción. Los procedimientos en virtud de los cuales calificamos algo como real o verdadero han de ser pensados fuera del esquema de la adecuación con el mundo, al que habría que acceder sin mediaciones en un combate contra las poderosas fuerzas que tratan de ocultárnoslo (una épica, por cierto, que no ha dejado de ser alimentada por los propios medios de comunicación).
El discurso tradicional acerca de los medios de comunicación se pregunta si es verdad lo que nos dicen, si se ajustan a los hechos o manipulan. El reproche corriente hacia los medios es que no reflejan adecuadamente la realidad o incluso la deforman, ocasional o sistemáticamente. Esto significa que partimos del supuesto de que los medios saben lo que es la realidad y, a pesar de ello, ofrecen una imagen deformada. En algunos casos es posible identificar esa manipulación y denunciarla, lo que puede incluso ser útil, pero esta no es la cuestión de fondo. No habríamos avanzado apenas en la comprensión del significado que los medios tienen en la sociedad contemporánea si hubiéramos conseguido poner de manifiesto en qué casos y de qué manera han falsificado la realidad, pues quedaría en pie el interrogante fundamental. La pregunta no es cómo destruyen sino cómo construyen la realidad.
Los medios no manipulan en el sentido vulgar de tomar partido, sino que más bien esquematizan los acontecimientos con los que se ha de contar, estabilizan las alternativas, construyen el ámbito de lo que resulta posible. Su éxito consiste en prefigurar la aceptación social de los temas, con independencia de cuál sea la posición que se adopte respecto de ellos. Los medios proporcionan algo así como la materia prima sobre la que se configuran las realidades en las que vivimos, los asuntos sobre los que tenemos que opinar, las comunidades con o contra las que tenemos que identificarnos. Los medios no están preparados para saltar en cuanto algo acontezca sino que tienen la tarea de transmitir permanentemente algo, aunque no pase nada (porque los políticos están de vacaciones o no hay partidos de fútbol). Karl Valentin señalaba una vez lo asombroso que era que en el mundo ocurriera exactamente lo que cabía en los periódicos. La causa de esta exactitud estriba en que, de alguna manera, los periódicos determinan qué es lo que pasa e incluso “cuánto” es lo que tiene que pasar.
Esto es lo que los americanos llaman la función “agenda setting” y otras similares bajo la denominación de “gate-keeper”, “newsbias”, o en los fenómenos del “valor informativo”, “efectos recíprocos”, “pseudo-acontecimientos” o “acontecimientos mediáticos”. Los medios institucionalizan unos temas, focalizan la atención sobre determinados asuntos y estructuran inicialmente el espacio público. De este modo llevan a cabo una pre-interpretación esquemática, estandarizan las opiniones y establecen unas contraposiciones elementales mediante las que poder orientarse en el mundo. Los medios de comunicación son el a priori concreto de nuestra percepción e interpretación del mundo, las prótesis del sentido común. Los medios, con su función de observación, selección y escenificación, son los emplazamientos destacados de la percepción colectiva.
Los medios tienen la función, mediante su oferta de temas, de establecer una realidad común como trasfondo: una realidad conocida, que en la comunicación y en la interacción con otros pueda ser tácitamente presupuesta, compartida por todos los que participan en la comunicación. Uno puede referirse a las noticias del día, los programas de televisión, las figuras del cine o las tendencias de la moda y dar por supuesto que los demás entienden de qué se habla. Los medios producen una cierta memoria, que consiste en que pueden darse por supuestos determinados presupuestos acerca de la realidad sin necesidad de justificarlos o establecer un consenso explícito. La fortaleza de ese trasfondo es tal que funciona incluso como referencia inevitable en aquellos discursos que pretenden distinguirse de la opinión dominante o determinar cuál es la verdadera realidad.
La gran pregunta que entonces se plantea es qué pasa con nuestra libertad. Y la respuesta remite a entender que los medios de comunicación se imponen de un modo análogo a como la moda configura el deseo o como obliga la publicidad. Los medios no necesitan imponerse absolutamente, ni generan consensos universales; lo que hacen es asegurar una realidad de referencia. Uno puede opinar lo que quiera de esos temas, pero precisamente de esos y no de otros. Se acepta cualquier opinión con tal de que permanezca dentro de ese marco temático de referencia. Que casi todo el mundo sepa de qué se habla en los medios no significa que piensen lo mismo; incluso las actitudes originales, las desviaciones, presuponen una misma referencia inteligible. Para desviarse de lo común hay que conocer esa realidad de referencia y en este sentido nunca se escapa completamente de la realidad construida por los medios de comunicación.
La opinión pública domestica las opiniones en la medida en que las introduce en una espiral de expectativas recíprocas. Los medios de comunicación dan forma a esa opinión, es decir, le proporcionan los temas. Podemos tener muchas opiniones pero sólo en este espectro y en este horizonte. Uno puede estar a favor o en contra; lo que no está a la libre disposición es el reconocimiento de los temas en cuanto tales. De este modo los medios nos dicen con qué opiniones podemos entrar en comunicación. Esto es algo especialmente valioso para la seguridad de nuestro comportamiento. La autorreferencia que los medios han desarrollado, su continua auto-cita, produce redundancia y, por tanto, seguridad. A los medios les debemos la ilusión de que el mundo es una realidad que se puede divisar, resumir y juzgar; algo acerca de lo cual, pesa a su inicial complejidad, se puede tener una opinión. Con otras palabras: la opinión pública es un sistema de comunicación que vive del supuesto de que no se puede reconocer que sobre determinados temas no se tiene ni idea.
A estas alturas probablemente esté claro por qué la opinión pública no es ese espacio público deliberativo proyectado en las grandes teorías de la democracia, ni el lugar donde se desvela la verdadera realidad, pero tampoco un espacio tenebroso dominado por poderes ocultos, sino algo, en el fondo, mucho más banal. Como siempre, las cosas importantes nos las jugamos en los escenarios menos sublimes.
Entrega: hasta el Jueves 30/04. Les recuerdo mi mail: tamara.perez@ymail.com. En el asunto deberán aclarar: ODM CLASE (Nºde la clase) + NOMBRE Y APELLIDO.
ATENCIÓN!! Cuando me llegue el mail les confirmare con: Ok, recibido (sino les respondo es porque no lo recibí)
Les paso la invitación para el próximo encuentro por ZOOM: JUEVES 30/04 16:30
(Se tomara en cuenta la asistencia a las clases)
Tema: Reunión Zoom de Tamara Perez ODM-5º2
Hora: 30 abr 2020 04:30 PM Buenos Aires, Georgetown
Unirse a la reunión Zoom
https://us04web.zoom.us/j/76630229002?pwd=eFA5Z2ltZ0ErZmhVeWtYRHpWS1FFUT09
ID de reunión: 766 3022 9002
Contraseña: 3JYpHR
1) Luego de leer el texto "Realidad e irrealidad de los medios de comunicación", Daniel Innerarity, contesta las siguientes preguntas:
a- ¿Cómo construimos nuestra imagen del mundo? (según el texto y según ustedes)
b- Teniendo en cuenta la siguiente frase: "Los medios tienen la función, mediante su oferta de temas, de establecer una realidad común como trasfondo: una realidad conocida, que en la comunicación y en la interacción con otros pueda ser tácitamente presupuesta, compartida por todos los que participan en la comunicación". ¿qué podemos decir acerca de lo que nosotros vivimos y no sale en los medios?
2) Observa el siguiente video:
ALEGORÍA DE LA CAVERNA (PLATÒN)
Significado de la palabra ALEGORÍA
La alegoría es un concepto filosófico, artístico y literario que consiste en la representación de un significado simbólico. La palabra alegoría es de origen latín allegoría, que se traduce en hablar de manera figurada.
La alegoría es un concepto filosófico, artístico y literario que consiste en la representación de un significado simbólico. La palabra alegoría es de origen latín allegoría, que se traduce en hablar de manera figurada.
a- ¿Qué podes concluir respecto de los medios de comunicación y su relación con el mito de la caverna?. Fundamenta tu respuesta.
ATENCIÓN: Recorda siempre que en la parte de abajo de la pagina tenes la posibilidad de hacer consultas y comentarios en caso de que lo necesites!!
⇩
⇩
viernes, 17 de abril de 2020
CLASE V- UNIDAD I
Buenas a tod@s!! Espero que se encuentren bien.
Antes de comenzar les paso las (Hagan Click)--> NOTAS PARCIALES que corresponden a la Etapa de Diagnostico. Me parece importante que estén al tanto como van, para que puedan también, llevar un control en el envió de actividades.
Comencemos.....
INDUSTRIA CULTURAL
Se define como el conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos.
Pensemos por un momento...¿qué significa estar a la moda?, ¿qué series miramos o qué música escuchamos?, ¿A qué personaje o que paginas seguimos en las redes sociales?...
¿consideraron alguna vez que nada de esto es casual? ¿Pero por qué sucede esto?
Ahora observen con atención el siguiente video:
Actividad:
1) A partir del video "INDUSTRIA CULTURAL" Conceptos básicos ⇧, elaboren un cuadro con las características mas importantes de dicho concepto (definición, historia, causas y/o consecuencias, etc). Traten de que sea lo mas completo posible.
ATENCIÓN: Recorda siempre que en la parte de abajo de la pagina tenes la posibilidad de hacer consultas y comentarios en caso de que lo necesites!!
⇩
Antes de comenzar les paso las (Hagan Click)--> NOTAS PARCIALES que corresponden a la Etapa de Diagnostico. Me parece importante que estén al tanto como van, para que puedan también, llevar un control en el envió de actividades.
Comencemos.....
INDUSTRIA CULTURAL
Se define como el conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos.
Pensemos por un momento...¿qué significa estar a la moda?, ¿qué series miramos o qué música escuchamos?, ¿A qué personaje o que paginas seguimos en las redes sociales?...
¿consideraron alguna vez que nada de esto es casual? ¿Pero por qué sucede esto?
Ahora observen con atención el siguiente video:
Actividad:
Entrega: hasta el Jueves 23/04. Les recuerdo mi mail: tamara.perez@ymail.com. En el asunto deberán aclarar: ODM CLASE (Nºde la clase) + NOMBRE Y APELLIDO.
ATENCIÓN!! Cuando me llegue el mail les confirmare con: Ok, recibido (sino les respondo es porque no lo recibí)
ID de reunión: 722 3552 6662
El JUEVES 23/04 16:30 tendremos nuestra primera CLASE VIRTUAL POR ZOOM.
A traves del siguiente Link podrán acceder a la clase:
Unirse a la reunión Zoom
https://us04web.zoom.us/j/72235526662?pwd=RllqV0grQUo1RG5PVGM5bk4rVXM3Zz09
ID de reunión: 722 3552 6662
Contraseña: 8c6DRG
Pero antes deberán descargar la App en la PC o en el celular (por Playstore). Les dejo un breve tutorial que les servirá como guía:
1) A partir del video "INDUSTRIA CULTURAL" Conceptos básicos ⇧, elaboren un cuadro con las características mas importantes de dicho concepto (definición, historia, causas y/o consecuencias, etc). Traten de que sea lo mas completo posible.
ATENCIÓN: Recorda siempre que en la parte de abajo de la pagina tenes la posibilidad de hacer consultas y comentarios en caso de que lo necesites!!
⇩
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




